Monday, November 21, 2005


Peter Drucker, el hombre que marcó huella en la administración

Peter Drucker ha muerto estos días con 96 años (11 de noviembre del 2005) y más de treinta libros en las librerías. Mr. Drucker, era un humanista con formación muy sólida en derecho y en filosofía política desde su Austria natal y la Alemania en la que se graduó. Él se consideraba un “ecologista social”, no es mala definición, le interesaba la historia, la economía y sobre todo el individuo y su libertad, su capacidad para crear y para cooperar…. Si en las universidades se enseñara más Drucker y menos “apuntes o del profer” el personal aprendería más a aprender, que es de lo que se trata.

"Permitame decirlo sin tapujos, no creo en los líderes. Todo el parloteo acerca de los líderes es un absurdo peligroso..." solía decir.

Los gerentes y administradores de todo el mundo están huérfanos desde el viernes once tras la muerte de Peter Drucker, el padre del Management y quien hizo de la administración una verdadera disciplina.

Fue el gurú para generaciones de ejecutivos y estudiantes de la teoría del management, sobre cómo las organizaciones tienen éxito y por qué fallan.

El primero de sus libros fue escrito en 1939 y desde entonces publicó 35 obras.

Sus trabajos esenciales fueron recogidos en The Essential Drucker (2001), que contiene 26 capítulos tomados de sus varios trabajos publicados entre 1954 y 1999, ofreciendo en palabras de Drucker "un coherente y razonablemente comprensivo introducción a la administración".
Su modestia lo hacía considerarse un consultor. Pero Drucker inventó la moderna administración y se reconoce generalmente que desempeñó un importante papel en la formación del pensamiento administrativo.

Fue el primero en dejar claro que 'no business without a customer' (no hay negocios sin un cliente). Y aunque suene polémico, los expertos aseguran que no se identificaba con el sistema, porque no regulaba su vida de acuerdo con los patrones de 'don dinero', vivía en los suburbios y dedicaba buena parte de su tiempo, y de forma gratuita, a las organizaciones sin ánimo de lucro (en 1990, ayudó a fundar The Peter F. Drucker Foundation for Nonprofit Management).
El pensamiento de Drucker, dejó claro que prevalecen las personas sobre el capital y las mercancías, y que los trabajadores deben ser tratados como recursos, no como costos.
Uno de los párrafos más célebres de toda su producción bibliográfica se encuentra en The Practice of Management:

“…solamente hay una definición válida de la finalidad de la empresa: crear un cliente. Los mercados no los crea Dios, la naturaleza o las fuerzas económicas, sino los hombres de negocios. La carencia que satisfacen incluso la puede haber sentido el cliente antes de que se le ofrecieran los medios para satisfacerla. De hecho, puede haber dominado la vida del cliente y llenado todos sus momentos de vigilia. Pero antes se trataba de una carencia teórica; solamente cuando la acción de los hombres de negocios la convierten en una demanda efectiva hay un cliente, un mercado".

Su obra cubre toda la administración: organización industrial, liderazgo, cultura de negocios, motivación y estrategia.

De la misma forma, sus textos abarcan economía, política, cultura, sociedad y filosofía.
Idalberto Chiavenato en su libro Teoría General de Administración (1999), ubica a Peter Ferdinand Drucker en la llamada teoría neoclásica de la administración, que no es sino la actualización de la teoría clásica, una teoría ecléctica que aprovecha las otras teorías para su aplicación a las empresas de hoy.

Drucker nació en Viena en 1909. Estudió Derecho en Alemania, luego se mudó a Inglaterra para escapar del nazismo y más tarde a Estados Unidos.

En 1945, su libro Concept of the Corporation (El concepto de la corporación), basado en un estudio de dos años de General Motors, se convirtió en un best-seller.

Desde 1971, enseñó management en la Claremont Graduate University en California, que en 1987 bautizó en su honor la escuela de management.

Los buenos gerentes sólo deben responder tres preguntas fundamentales sobre sus negocios
En agosto Drucker concedió una entrevista al diario El Mercurio donde explicó ente otras cosas la forma como se logró posicionar el management como una de las mayores innovaciones sociales del siglo veinte y le dio consejos a las nuevas generaciones de administradores.

"La palabra management fue acuñada en 1911. Antes era desconocida. Antes de ella, todos daban por sentado que el propietario manejaba un negocio. Los no propietarios, los profesionales, vinieron poco después de la Primera Guerra Mundial. Simultáneamente, J.P. Morgan inventó el management profesional en América, Japón y en Alemania", aseguró Drucker.

"El management era una nueva función social, la que hacía posible una nueva sociedad, una sociedad de organizaciones. Mientras el management empresarial fue el primero en emerger, no fue el más importante, sino el que se dio en hospitales, por ejemplo", agregó.

Además, explicó lo que debe saber todo gerente. "Siempre hago las tres mismas preguntas, ya se trate de una empresa, una iglesia o una universidad. Y no hay ninguna diferencia si es americana, alemana o japonesa".
"La primera pregunta es: ¿Cuál es su negocio? ¿Qué trata de conseguir? ¿Qué lo hace diferente?
La segunda pregunta es: ¿Cómo define los resultados? Y esa es una pregunta muy difícil, más en algo no comercial que comercial.
Y la tercera pregunta es: ¿Cuáles son sus competencias centrales? y, ¿qué tienen que hacer con los resultados?".

"Y eso es todo, realmente. No hay gran diferencia entre esta centuria y la pasada, excepto que hoy hay muchas organizaciones más. En el último siglo nos volvimos una sociedad de organizaciones. Cuando los directivos eran muy pocos, usted podía depender de la gente con condiciones innatas. Ahora necesita una enorme cantidad de ellos", aseguró.

"Cuáles son los resultados, qué se necesita hacer, cuáles son las prioridades y quién tiene que entender lo que estamos tratando de hacer. Las preguntas tienen 350 años de edad. No son diferentes en otras profesiones. Son lo que diferencian una profesión. Y quizás no todos puedan aprenderlo. Pero prácticamente cualquiera puede aprender si trabaja lo suficientemente duro".
‘No creo en los líderes’

"Permítame decirlo sin tapujos, no creo en los líderes", aseguró Drucker. "Todo el parloteo acerca de los líderes es un absurdo peligroso. Refleja la incapacidad de enfrentar las cosas honestamente. Olvídelo. Y me siento muy desdichado al ver que después del siglo XX, con Hitler, Stalin y Mao como los mayores líderes en cientos de años, todos quieran líderes teniendo esos ejemplos de pobre liderazgo tan fresco", agregó.

"Deberíamos temer a los líderes. Deberíamos preguntarnos: ¿qué defienden, cuáles son sus valores, podemos tenerles confianza o no, tienen carisma? Hemos tenido demasiado carisma en los últimos cien años".

"Soy lo suficientemente mayor como para recordar a Franklin Delano Roosevelt y Harry Truman, y mientras Roosevelt fue un gran líder, Truman fue el mejor Presidente que los Estados Unidos ha tenido, el que realizó más. No era un líder de alto perfil. Todo lo contrario. Todos los subestimaban, incluso él mismo. Por eso veo de poco uso al CEO (Chief Executive Officer) Superman".

"Sus altos salarios, pienso que son un escándalo. J. P. Morgan, que no era reacio al dinero, dijo en 1906 que cualquier organización en la que la gente en la cima ganara más de veinte veces lo que ganaba el promedio, estaba mal administrada. Se rehusaba a invertir en ella. Esa es una buena norma y, no invertiría en muchas de nuestras empresas".

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